El mall del futuro: «Un lugar para hacer cosas, no para comprar cosas»

¿Cómo será el mall del futuro?, ¿desaparecerá el centro comercial que hemos conocido hasta ahora?… Frente a los que creen que el centro comercial pende de un hilo, Laureano Turienzo cree que éste tiene un futuro prometedor ¡eso sí! en unos años, «los malls serán  lugares de entretenimiento en los que habrá menos metros cuadrados de venta y más de ocio».

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Dentro de unos años ya no iremos al centro comercial a comprar productos, sino que acudiremos a ellos para pasarlo bien, para disfrutar y para conectar con las marcas. «Se tratará más de un retail para hacer cosas, que un retail para comprar cosas». Es decir, para Turienzo el centro comercial será como una microciudad en la que podremos encontrar de todo: desde hoteles a espacios coworking, pasando por zonas residenciales, universidades, restaurantes, teatros, zonas de conciertos, museos y hasta parques acuáticos.

Y no hay que esperar al futuro para comenzar a ver centros comerciales memorables. Ya existen malls con increíbles ofertas de ocio como el de Funan en Singapur, que cuenta con una enorme huerta en el techo en la cual los visitantes pueden ver cómo se producen y cosechan verduras.

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Asimismo, este centro comercial se puede recorrer entero en bicicleta ya que cuenta con un carril bici que lo recorre entero.

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Otro ejemplo de centro comercial del futuro lo encontramos en Cityland, en Dubai. Este centro cuenta con un jardín con más de 150 millones de flores.

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Está claro que ofrecer una experiencia de compra óptima cada vez cobra mayor importancia y, por ello, aquellos retailers que sepan ofrecerla, jugarán sin duda con ventaja.

Para Alberto Cordoba «el mall del presente ya es un plan, un lugar al que ir, por ejemplo, cuando hace mal tiempo. Pero como demuestra el Imex Retail, cuando el cliente va de compras lo primero que quiere hacer es comprar, cumplir su objetivo».

Por su parte, Bolsalea opina que «los clientes buscan que la tienda de un mall les sumerja en una experiencia. No quieren ver la misma imagen que hay en la calle, con estanterías y mostradores. Han ido hasta allí para sentirse en un entorno inmersivo de la marca, un lugar donde divertirse sin intención de compra».

También nos llega a través de Twitter la opinión de Alejandro Arias, quien llama la atención sobre que «todos esos elementos que configuran ese mall del futuro, están presentes en los centros y áreas urbanas, y que estos tienen en su mano poder competir y llegar a ese futuro para competir en igualdad de condiciones con los mall. El comercio tradicional tienen oportunidades de futuro si se transforma digitalmente, es decir, si transforma su forma de trabajar. Adoptar las herramientas que los mall y los grandes retailers ya están utilizando, forma parte de ese camino. La otra pata sobre la que deberían asentarse es sobre la de implementar una gestión global de las áreas urbanas donde están incardinados, y abandonar los gremialismos que no conducen a nada.»

Marcos MosteiroPara Marcos Mosteiro, «el Mall del futuro ha de estar cercano a cada cliente, reforzando los valores humanos y las relaciones públicas. Innovador, creativo con identidad propia e imagen corporativa acorde a la nueva era del Retail más inteligente».

A juicio de Celestino Martínez «los centros comerciales ya han reducido los metros cuadrados de venta y aumentado el ocio». Para Martínez, «ya vamos al centro comercial a vivir experiencias alrededor del ocio y las compras, igual que en el centro de las ciudades. La oferta del centro de las ciudades se ha ido centrocomercializando, por eso los centros comerciales llevan tiempo subiendo la apuesta: necesitan diferenciarse, y lo hacen donde más posibilidades tienen, con más metros cuadrados y a mejor precio. Se llame como se llame, siempre habrá compras en un centro comercial. Si no hubiese compras, los centros comerciales serían parques de atracciones. Ni eso, porque en los parques de atracciones también hay tiendas. Que no se nos olvide que comprar también es ocio. No habrá un mall del futuro, habrá muchos formatos, con diferentes tamaños y enfoques. Empieza a haberlos: alguno de proximidad, ofreciendo alquileres más accesibles a marcas, franquicias y retailers independientes expulsados del centro de las ciudades por el precio del alquiler. Los centros comerciales más grandes se parecerán más a ciudades de vacaciones artificiales que concentren las actividades preferidas de ciertos perfiles de turista. Los atraerán con actividades a precios muy bajos para que vayan a comprar, al estilo de los casinos de Las Vegas».

Similar opinión tienen los expertos de Admyra quienes añaden que «muchas ciudades, hoy en día, ya llaman a su zona centro centro comercial abierto».